
Desechos y productos químicos peligrosos
Con el objetivo de regular los casi 4 millones de toneladas de desechos tóxicos que cruzan las fronteras nacionales cada año, en 1989 los países negociaron el Convenio de Basilea sobre desechos peligrosos, administrado por el PNUMA y ratificado desde entonces por 121 países. En 1995, el tratado fue reforzado para prohibir la exportación de desechos tóxicos de los países desarrollados a los países en desarrollo, que a menudo no disponen de la tecnología para eliminar los desechos de forma segura. En 1998, más de 100 Gobiernos aprobaron un tratado internacional, negociado bajo los auspicios de la FAO y el PNUMA, sobre el intercambio de información sobre el comercio de elementos químicos y pesticidas peligrosos.
Con el objetivo de regular los casi 4 millones de toneladas de desechos tóxicos que cruzan las fronteras nacionales cada año, en 1989 los países negociaron el Convenio de Basilea sobre desechos peligrosos, administrado por el PNUMA y ratificado desde entonces por 121 países. En 1995, el tratado fue reforzado para prohibir la exportación de desechos tóxicos de los países desarrollados a los países en desarrollo, que a menudo no disponen de la tecnología para eliminar los desechos de forma segura. En 1998, más de 100 Gobiernos aprobaron un tratado internacional, negociado bajo los auspicios de la FAO y el PNUMA, sobre el intercambio de información sobre el comercio de elementos químicos y pesticidas peligrosos.
Diversidad biológica
El Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, firmado en la Cumbre para la Tierra de 1992 y ratificado desde entonces por 174 naciones, obliga a los países a proteger las especies vegetales y animales mediante la preservación de su hábitat, entre otros medios. Las negociaciones son continuas y se concretarán en un protocolo del Convenio con el objetivo de reducir el riesgo del desplazamiento transfronterizo de organismos vivos modificados y con el de garantizar el uso seguro de las biotecnologías modernas.
CITES, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de 1973, administrada por el PNUMA, también impone la protección de las especies en peligro de extinción. Los países se reúnen periódicamente para actualizar la lista de las especies vegetales y animales o los productos, tales como el marfil, que se deberían proteger mediante cuotas o prohibiciones categóricas.
Recursos ícticos y marinos
El control mundial de las reservas de peces lo lleva a cabo la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que calcula que un 70 por ciento de los caladeros de pesca comercial están agotados o se están recuperando de la sobrepesca.
En diciembre de 1995 se adoptó un acuerdo jurídico de la ONU con el objetivo de regular la pesca en alta mar, el cual fue negociado como fruto de la Cumbre para la Tierra. Casi 60 países han firmado ya este acuerdo que pretende evitar la sobrepesca, así como aliviar las tensiones internacionales causadas por la competencia en torno a las reservas de peces, cada vez más limitadas. Sin embargo, tan sólo 21 de los 30 países necesarios para que pase a ser jurídicamente vinculante lo han ratificado.






